La Biblia en 6 viñetas
Abraham y los tres visitantes
Génesis 18, 1-15
A la hora de más calor, Abraham está a la entrada de su tienda cuando ve a tres hombres. Corre a recibirlos y ofrece agua, sombra y una comida generosa. Los visitantes anuncian que Sara tendrá un hijo. Ella escucha desde la tienda y se ríe ante una promesa humanamente imposible. La escena une hospitalidad y esperanza: abrir la casa al desconocido se convierte en lugar donde la promesa de Dios vuelve a escucharse.
Los diálogos son una adaptación editorial; no son citas literales de la Biblia.
Leer texto y descripción de las viñetas
Viñeta 1
Abraham vio a tres visitantes a la hora de más calor.
Abraham descansa a la entrada de una tienda bajo la encina de Mambré durante el calor y distingue a tres viajeros.
- Abraham: No paséis de largo.
Viñeta 2
Les ofreció agua, descanso y algo de comer.
Abraham corre a recibir a los tres hombres y dispone agua, asientos sencillos y sombra bajo el árbol.
- Abraham: Descansad mientras preparamos pan.
Viñeta 3
Toda la casa colaboró en una acogida abundante.
Sara amasa panes dentro de la tienda, un criado prepara el ternero y Abraham organiza leche y cuajada con mucha actividad.
- Sara: ¿Esto era solo un poco de pan?
Viñeta 4
La hospitalidad abrió espacio para una promesa.
Los tres visitantes comen bajo el árbol mientras Abraham permanece atento y la entrada de la tienda queda cerca.
- Visitante: El próximo año Sara tendrá un hijo.
Viñeta 5
Sara se rió porque la promesa superaba sus cálculos.
Sara escucha desde el interior de la tienda y se ríe discretamente ante una promesa que considera imposible.
- Sara: ¿A nuestra edad?
Viñeta 6
La promesa quedó abierta hacia un futuro inesperado.
Abraham y Sara quedan juntos a la entrada mientras los visitantes recuerdan que nada es demasiado difícil para Dios.
- Visitante: ¿Hay algo demasiado difícil para el Señor?
¿Qué ocurre en este pasaje?
El Señor se aparece a Abraham junto a la encina de Mambré mientras él está sentado a la entrada de su tienda durante el calor del día. Abraham levanta la vista y ve a tres hombres de pie cerca. Corre a recibirlos, se inclina y les ruega que no pasen de largo. Ofrece traer agua para lavar sus pies, un lugar bajo el árbol donde descansar y un poco de pan antes de continuar el viaje. Una vez aceptan, la modesta descripción se convierte en un banquete abundante. Abraham corre a la tienda y pide a Sara preparar panes con harina fina. Después elige un ternero tierno para que un criado lo prepare y sirve cuajada, leche y carne. Él permanece de pie junto a los visitantes mientras comen. Ellos preguntan por Sara y anuncian que, al regresar al año siguiente, ella tendrá un hijo. Sara escucha desde la entrada de la tienda. Tanto ella como Abraham son ancianos, y la promesa le parece imposible; por eso se ríe interiormente. El visitante pregunta por qué se ha reído y plantea si hay algo demasiado difícil para el Señor. Sara, asustada, niega haberlo hecho, pero recibe una respuesta directa. El relato termina antes del nacimiento de Isaac: deja a la pareja frente a una promesa renovada que desafía sus cálculos y conecta la hospitalidad cotidiana con la presencia misteriosa de Dios.
¿Qué significa este pasaje?
Abraham convierte una interrupción en hospitalidad. Ve, corre, ofrece, organiza y permanece disponible. No pregunta primero si los visitantes pueden devolver el favor. La tradición cristiana ha contemplado en los tres una misteriosa manifestación de Dios y ha relacionado la escena con la Trinidad, aunque el texto mantiene una alternancia singular entre tres hombres y la voz del Señor que requiere respeto, no simplificación gráfica. Sara ocupa un lugar igualmente humano. Su risa no es una broma superficial; expresa años de espera y la distancia entre la promesa y sus posibilidades. Dios no ignora esa reacción, pero vuelve a abrir el futuro preguntando si algo le resulta imposible. Para la vida cristiana, el pasaje enseña que la hospitalidad puede convertirse en lugar de encuentro con Dios y que la esperanza no exige ocultar nuestras dudas. También corrige una generosidad de mínimos: Abraham promete un poco de pan y ofrece una mesa abundante. Recibir al otro con tiempo, agua, sombra y alimento hace visible una fe que no se reduce a ideas.
¿Qué podemos aprender?
- La hospitalidad comienza al ver al otro y permitir que interrumpa nuestros planes.
- Una acogida generosa ofrece descanso, alimento, tiempo y dignidad.
- La duda puede ser presentada ante Dios sin quedar convertida en la última palabra.
- Las promesas importantes necesitan paciencia cuando superan nuestros cálculos.
¿Quieres ir a misa este domingo?
Encuentra una iglesia y consulta los próximos horarios de misa cerca de ti.
Buscar misa cercaMantener MisaCerca
Mantener MisaCerca cuesta 40€ al mes
Cubre el servidor, la base de datos y la revisión de horarios de parroquias uno a uno. Sin publicidad ni venta de datos. Si te ha servido, 3€ al mes lo sostienen.
Sin registro. Puedes cancelar cuando quieras.
Sigue descubriendo la Biblia

Génesis 42, 1–45, 15
José y sus hermanos
Años después de ser vendido, José reconoce a sus hermanos en Egipto y elige revelar su identidad, perdonar y proteger a su familia.
Ver historia →
Génesis 1, 1–2, 4a
La creación
El Génesis presenta la creación como una obra ordenada y buena confiada al cuidado responsable del ser humano.
Ver historia →
Génesis 6, 9–9, 17
Noé y el arca
Noé construye un arca, protege la vida durante el diluvio y recibe en el arcoíris la señal de una alianza.
Ver historia →