martes 6 de enero de 2026
s. Rafaela del Sagrado Corazón, virgen, fundadora de las Esclavas del s. Corazón de Jesús — Santo del día 6 de enero de 2026
Lectura clara para móvil: Evangelio, salmo y demás lecturas del día, mostrando primero el contenido verificado.
s. Rafaela del Sagrado Corazón, virgen, fundadora de las Esclavas del s. Corazón de Jesús
Religiosa española (1850-1925), funda una Congregación dedicada a la adoración eucarística perpetua y al apostolado. Incomprendida por sus hermanas, renuncia como superiora desarrollando con gran mansedumbre los servicios más humildes aceptando todo “como si viniese de la mano de Dios”.
Patronazgo: Madre de la Iglesia y protectora de todos los cristianos.
Fuente: Vatican News
Evangelio del día
Mt 2, 1-12
Venimos a adorar al Rey
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de
Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y
venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos
sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
EPIFANÍA DEL SEÑOR [20]
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el ti empo en que
había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme,
para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían
visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, viero n al niño con
María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le
ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron
a su tierra por otro camino.