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miércoles 11 de marzo de 2026

s. Sofronio, obispo de Jerusalén — Santo del día 11 de marzo de 2026

Evangelio del día en formato cómodo para leer en el móvil. Debajo verás solo el contenido adicional que ya hemos podido revisar bien.

Tiempo de Cuaresma·morado·feria
Mostramos primero el contenido litúrgico ya verificado. Las partes que aún no ofrecen suficiente confianza no se publican aquí como texto principal.

s. Sofronio, obispo de Jerusalén

Biografía verificadaFuente eclesial fiable

Obispo de Jerusalén desde 634, s. Sofronio combatió la herejía monotelista que Sergio, Patriarca de Constantinopla sostenía, afirmando que Cristo tenía solo una voluntad, la divina y no dos, la divina y la humana. Sufrió el asedio de los árabes y obtuvo la libertad de culto para los cristianos.

Patronazgo: No consta un patronazgo específico ampliamente reconocido. Se propone como ejemplo de fe, oración y vida cristiana.

Fuente: Vatican News

Evangelio del día

Jn 5, 17-30

Texto verificadoFuente oficial

Jesús les dijo: «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo». Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió. En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida. En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.