MisaCerca

domingo 15 de marzo de 2026

s. Zacarías, papa — Santo del día 15 de marzo de 2026

Lectura clara para móvil: Evangelio, salmo y demás lecturas del día, mostrando primero el contenido verificado.

Cuarto Domingo de Cuaresma·Tiempo de Cuaresma·morado·solemnidad
Mostramos primero el contenido litúrgico ya verificado. Las partes que aún no ofrecen suficiente confianza no se publican aquí como texto principal.

s. Zacarías, papa

Biografía verificadaFuente eclesial fiable

Zacarías fue el último Papa griego. Inició su ministerio petrino en 741. Fue un grande mediador y pacificador en un tiempo de tensiones con el Imperio del Oriente y de devastaciones de los Longobardos que saqueaban Italia. Consagró al Rey Pepino el Breve, primera investidura realizada por un Papa.

Patronazgo: No consta un patronazgo específico ampliamente reconocido. Se propone como ejemplo de fe, oración y vida cristiana.

Fuente: Vatican News

Evangelio del día

Jn 9, 1-41

Texto verificadoFuente oficial

Él fue, se lavó, y volvió con vista

+ Lectura del santo Evangelio según san Juan.

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.

Y sus discípulos le preguntaron:

«Maestro, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?».

Jesús contestó:

«Ni e ste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios.

Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche y

nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo».

Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego,

y le dijo:

DOMINGO IV DE CUARESMA [31]

«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir

limosna preguntaban:

«¿No es ese el que se sentaba a pedir?».

Unos decían:

«El mismo».

Otros decían:

«No es él, pero se le parece».

Él respondía:

«Soy yo».

Y le preguntaban:

«¿Y cómo se te han abierto los ojos?».

Él contestó:

«Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a

Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver».

Le preguntaron:

«¿Dónde está él?».

Contestó:

«No lo sé».

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo

barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la

vista.

Él les contestó:

«Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».

Algunos de los fariseos comentaban:

«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».

Otros replicaban:

«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:

«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».

Él contestó:

«Que es un profeta».

Pero los judíos no se creyeron que aqu el había sido ciego y que había comenzado a ver,

hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron:

«¿Es este vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora

ve?».

Sus padres contestaron:

«Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo

sabemos; y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a

él, que es mayor y puede explicarse».

Sus padres respondieron así p orque tenían m iedo a los judíos; porque los judíos ya

habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso

sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él».

Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron:

«Da gloria a Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».

Contestó él:

«Si es un pecador, no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo».

Le preguntan de nuevo:

«¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?».

Les contestó:

DOMINGO IV DE CUARESMA [31]

«Os lo he dich o ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?,

¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?».

Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:

«Discípulo de ese lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos

que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene».

Replicó él:

«Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene, y, sin embargo, me ha

abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y

hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera lo s ojos a un ciego de

nacimiento; si este no viniera de Dios, no tendría ningún poder».

Le replicaron:

«Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».

Y lo expulsaron.

Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:

«¿Crees tú en el Hijo del hombre?».

Él contestó:

«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».

Jesús le dijo:

«Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».

Él dijo:

«Creo, Señor».

Y se postró ante él.

Dijo Jesús:

«Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que

ven, se queden ciegos».

Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:

«¿También nosotros estamos ciegos?».

Jesús les contestó:

«Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís “vemos”, vuestro pecado

permanece».