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viernes 28 de agosto de 2026

San Agustín de Hipona — Santo del día 28 de agosto de 2026

Aquí tienes primero el Evangelio del día con fuente fiable. Debajo verás solo el contenido adicional que ya hemos podido revisar bien.

San Agustín de Hipona·Tiempo Ordinario·blanco·memoria obligatoria
Mostramos primero el contenido litúrgico ya verificado. Las partes que aún no ofrecen suficiente confianza no se publican aquí como texto principal.

San Agustín de Hipona

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Agustín (354-430) es el mayor Padre de la Iglesia latina. Tras años de vida disoluta y búsqueda intelectual, escuchó en un jardín de Milán la voz que le decía: 'Toma y lee'. Bautizado por Ambrosio, llegó a ser obispo de Hipona y produjo una obra teológica y filosófica que ha marcado toda la cultura occidental. Sus Confesiones siguen siendo un clásico universal.

Fuente: Calendario romano integrado en MisaCerca

Evangelio del día

Mc 2, 1-12

Texto verificadoFuente oficial

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra. Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «¿Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?». Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —dice al paralítico—: “Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”». Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual».