La Biblia en 6 viñetas
Jesús camina sobre el agua
Mateo 14, 22-33
Los discípulos avanzan de noche en una barca golpeada por el viento cuando ven una figura caminando sobre el agua. Creen que es un fantasma y gritan, pero Jesús los tranquiliza. Pedro pide ir hasta él, sale de la barca y da pasos imposibles hasta que mira la fuerza del viento y comienza a hundirse. Jesús lo sostiene de inmediato. La escena combina audacia y fragilidad, y presenta una fe que se atreve, falla, pide auxilio y es rescatada.
Los diálogos son una adaptación editorial; no son citas literales de la Biblia.
Leer texto y descripción de las viñetas
Viñeta 1
Jesús oró en la montaña y los discípulos cruzaron el lago.
Jesús permanece orando solo en una montaña mientras los discípulos parten en barca al anochecer.
- Discípulo: Nos espera una travesía larga.
Viñeta 2
El viento contrario frenó la barca.
La barca avanza con dificultad entre olas y viento contrario durante la noche; los discípulos trabajan juntos.
- Pedro: Remamos mucho y avanzamos poco.
Viñeta 3
Jesús se acercó caminando sobre el agua.
Jesús aparece caminando sobre el agua hacia la barca bajo la luz previa al amanecer; los discípulos se asustan.
- Discípulos: ¡Es un fantasma!
- Jesús: Ánimo, soy yo.
Viñeta 4
Pedro respondió a la llamada y caminó hacia Jesús.
Pedro baja con cuidado por el lateral y da varios pasos sobre el agua mirando a Jesús.
- Jesús: Ven.
- Pedro: Voy.
Viñeta 5
El miedo lo hundió, pero su grito encontró una mano.
Una ráfaga levanta el agua; Pedro mira el viento, comienza a hundirse y Jesús le extiende inmediatamente la mano.
- Pedro: ¡Señor, sálvame!
Viñeta 6
Con Jesús en la barca, llegó la calma.
Jesús y Pedro suben a la barca, el viento cesa y los discípulos se inclinan con asombro.
- Discípulos: Verdaderamente eres Hijo de Dios.
¿Qué ocurre en este pasaje?
Después de alimentar a la multitud, Jesús pide a los discípulos que suban a la barca y crucen antes que él, mientras despide a la gente. Luego sube solo a la montaña para orar. Al caer la noche permanece allí, y la barca se encuentra lejos de tierra, sacudida por las olas porque el viento es contrario. Cerca del amanecer, Jesús se acerca caminando sobre el lago. Los discípulos lo ven y se aterrorizan, convencidos de que es un fantasma. Jesús les habla enseguida, se identifica y les pide ánimo. Pedro responde con una petición audaz: si realmente es Jesús, que le mande ir hacia él sobre el agua. Jesús lo llama. Pedro baja de la barca y comienza a caminar hacia él. Sin embargo, al notar la fuerza del viento siente miedo, empieza a hundirse y grita pidiendo salvación. Jesús extiende inmediatamente la mano, lo agarra y le pregunta por su duda. Los dos suben a la barca y el viento cesa. Los discípulos se postran ante Jesús y lo reconocen como Hijo de Dios. Mateo coloca en una misma escena oración, distancia, miedo, reconocimiento y rescate. Pedro no permanece como espectador: experimenta tanto la posibilidad que abre la palabra de Jesús como su propia fragilidad cuando el peligro ocupa toda su atención.
¿Qué significa este pasaje?
La fe de Pedro es imperfecta, pero no inexistente. Sale de la barca porque escucha una llamada, no para demostrar una capacidad autónoma. Sus primeros pasos dependen de la palabra de Jesús. El problema llega cuando el viento deja de ser un dato real y se convierte en el centro absoluto de su mirada. Incluso entonces, su grito breve es una oración auténtica, y Jesús responde de inmediato antes de corregirlo. El pasaje evita dos extremos: quedarse siempre en la seguridad por miedo a fallar o lanzarse sin discernir para probar a Dios. Pedro pregunta, recibe una llamada y actúa; cuando se hunde, pide ayuda. La comunidad representada por la barca también necesita reconocer a Jesús en medio de la noche. Para los cristianos, caminar sobre las aguas no significa buscar hazañas extraordinarias, sino obedecer pasos concretos que parecen superar nuestras fuerzas, manteniendo la atención en Cristo. La duda puede coexistir con la fe en crecimiento. Lo decisivo es no ocultar el hundimiento ni rechazar la mano que se extiende.
¿Qué podemos aprender?
- La valentía cristiana responde a una llamada, no al deseo de impresionar.
- El peligro es real, pero no debe ocupar toda nuestra atención.
- Pedir auxilio en una crisis es una forma breve y profunda de oración.
- Un fallo durante el camino no invalida la posibilidad de volver a la barca con Jesús.
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