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La Biblia en 6 viñetas

Jonás y el gran pez

Jonás 1, 1–2, 11

Dios envía a Jonás a Nínive, pero el profeta compra un pasaje en dirección contraria. Su huida lo lleva a una tormenta, a un barco lleno de marineros asustados y finalmente al interior de un gran pez. La Biblia no dice que sea una ballena. Allí Jonás deja de escapar y ora. Esta primera parte de su historia mezcla aventura y conversión para recordar que cambiar de rumbo sigue siendo posible incluso después de una decisión desastrosa.

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Los diálogos son una adaptación editorial; no son citas literales de la Biblia.

Leer texto y descripción de las viñetas
  1. Viñeta 1

    Dios envió a Jonás a Nínive.

    Jonás recibe la misión de ir hacia Nínive, sugerida al este como una ciudad distante, pero gira hacia el camino que baja al puerto; la presencia de Dios se representa con luz, no como figura humana.

    • Jonás: Creo que tomaré la dirección contraria.
  2. Viñeta 2

    Jonás se embarcó para huir de su misión.

    Jonás compra un pasaje y sube a un barco rumbo a Tarsis con equipaje ligero y gesto apresurado.

    • Marinero: ¿Viaje de trabajo?
    • Jonás: Más bien lo contrario.
  3. Viñeta 3

    Una gran tormenta puso el barco en peligro.

    Una tormenta sacude el barco; los marineros arrojan carga y buscan soluciones mientras Jonás duerme abajo.

    • Capitán: ¿Cómo puedes dormir ahora?
  4. Viñeta 4

    Jonás reconoció su huida y asumió la responsabilidad.

    Jonás reconoce ante los marineros que huye de Dios; ellos reman con todas sus fuerzas antes de aceptar lanzarlo al mar.

    • Jonás: Esta tormenta tiene algo que ver conmigo.
  5. Viñeta 5

    Un gran pez salvó a Jonás de las aguas.

    El mar queda en calma y un enorme pez, claramente pez y no ballena, traga a Jonás sin violencia; el barco queda seguro al fondo.

    • Jonás: Definitivamente, este no era mi plan.
  6. Viñeta 6

    Jonás volvió a tierra con una segunda oportunidad.

    Después de orar en la oscuridad, Jonás aparece de nuevo en tierra firme mientras el gran pez regresa al mar.

    • Jonás: De acuerdo. Rumbo a Nínive.

¿Qué ocurre en este pasaje?

Dios dirige su palabra a Jonás y le ordena ir a Nínive, una gran ciudad extranjera, para denunciar su maldad. Jonás decide huir en dirección opuesta. Baja al puerto de Jope, paga un pasaje y embarca rumbo a Tarsis, intentando alejarse de la misión. Durante la travesía se levanta una tormenta tan fuerte que el barco amenaza con romperse. Los marineros, aterrados, arrojan la carga al mar y rezan cada uno según su fe. Jonás, mientras tanto, duerme en el fondo de la nave. El capitán lo despierta y le exige que también invoque a su Dios. Al echar suertes para descubrir la causa de la desgracia, la responsabilidad recae sobre Jonás. Él reconoce que está huyendo del Señor y propone que lo arrojen al mar. Los marineros primero intentan remar hacia tierra, pero la tempestad empeora. Finalmente, después de pedir no ser culpables de una muerte inocente, lanzan a Jonás al agua y el mar se calma. Dios dispone un gran pez que se lo traga. Durante tres días y tres noches, Jonás permanece en su interior y ora desde su angustia, agradeciendo la salvación y renovando su compromiso. Entonces el pez lo devuelve a tierra firme. La misión todavía espera, pero el fugitivo ha recibido una segunda oportunidad.

¿Qué significa este pasaje?

Jonás intenta resolver una llamada difícil cambiando de ubicación, pero descubre que huir exteriormente no silencia la responsabilidad interior. El descenso se repite: baja al puerto, al barco, al fondo de la nave y finalmente al mar. Su sueño contrasta con los marineros, que luchan por salvar a todos y muestran más consideración de la que él esperaba de extranjeros. El gran pez no funciona principalmente como castigo, sino como medio inesperado de rescate y espacio de conversión. En la oscuridad, Jonás puede nombrar su angustia, reconocer a Dios y prepararse para volver a empezar. La historia también advierte que nuestras huidas afectan a otras personas: los marineros pierden carga, afrontan peligro y deben tomar decisiones dolorosas. Para los cristianos, los tres días de Jonás evocan la muerte y resurrección de Jesús, una comparación que aparece en los Evangelios. A nivel cotidiano, el pasaje invita a dejar de correr en dirección contraria, asumir las consecuencias y aceptar que la misericordia ofrece una nueva oportunidad, no una excusa para evitar de nuevo la misión.

¿Qué podemos aprender?

  • Cambiar de lugar no elimina una responsabilidad que seguimos evitando.
  • Nuestras decisiones pueden cargar a otras personas con riesgos y pérdidas.
  • Una crisis puede convertirse en espacio de oración y cambio de rumbo.
  • La segunda oportunidad pide volver a la misión, no repetir la huida.

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