La Biblia en 6 viñetas
La resurrección de Jesús
Juan 20, 1-18
María Magdalena llega al sepulcro cuando todavía está oscuro y encuentra retirada la piedra. Lo que ve no le parece al principio una buena noticia: teme que hayan llevado el cuerpo de Jesús. Pedro y el discípulo amado corren hasta la tumba; después María permanece llorando. Solo reconoce al Resucitado cuando él la llama por su nombre. El amanecer exterior acompaña así un camino interior desde la pérdida y la confusión hasta el primer anuncio pascual.
Los diálogos son una adaptación editorial; no son citas literales de la Biblia.
Leer texto y descripción de las viñetas
Viñeta 1
María encontró abierta la tumba de Jesús.
Antes del amanecer, María Magdalena llega al sepulcro excavado en roca y descubre la gran piedra retirada.
- María: ¿Dónde lo han llevado?
Viñeta 2
Pedro y el otro discípulo corrieron al sepulcro.
María avisa a Pedro y al discípulo amado; ambos salen corriendo por calles todavía oscuras.
- Pedro: ¡Espera!
- Discípulo: ¡Tú también puedes correr!
Viñeta 3
La tumba estaba vacía y las vendas permanecían allí.
Dentro del sepulcro, Pedro observa las vendas y el paño colocado aparte; el otro discípulo mira con asombro respetuoso.
- Discípulo: Algo nuevo ha ocurrido.
Viñeta 4
María permaneció allí, buscando entre lágrimas.
María llora en el jardín junto al sepulcro y ve a Jesús de pie, aunque todavía lo confunde con el cuidador.
- María: Señor, si sabes dónde está, dímelo.
Viñeta 5
Jesús la llamó por su nombre y ella lo reconoció.
Jesús resucitado la llama con serenidad; María levanta la mirada y lo reconoce, con luz cálida de amanecer.
- Jesús: María.
- María: ¡Maestro!
Viñeta 6
María Magdalena anunció que había visto al Señor.
María llega llena de esperanza ante los discípulos reunidos y les comunica el anuncio recibido.
- María: ¡He visto al Señor!
¿Qué ocurre en este pasaje?
El primer día de la semana, antes de amanecer, María Magdalena va al sepulcro donde habían colocado a Jesús y descubre que la piedra ha sido retirada. Corre a buscar a Simón Pedro y al discípulo amado, convencida de que alguien ha llevado el cuerpo y sin saber dónde lo han puesto. Ambos corren hacia la tumba. El discípulo amado llega primero, se inclina y ve las vendas, pero espera. Pedro entra y observa los lienzos y el paño que había cubierto la cabeza, colocado aparte. Después entra el otro discípulo; ve y cree, aunque todavía no comprenden plenamente la Escritura sobre la resurrección. Los dos regresan a casa. María, en cambio, permanece fuera llorando. Al asomarse ve dos ángeles que le preguntan por qué llora. Luego se vuelve y encuentra a Jesús, pero no lo reconoce y piensa que es el cuidador del huerto. Cuando él la llama por su nombre, María comprende quién es y se dirige a él como Maestro. Jesús le confía un mensaje para sus discípulos y orienta la relación hacia una nueva forma de presencia. María Magdalena va entonces a anunciar que ha visto al Señor y comunica sus palabras. Juan presenta así una fe pascual que nace entre indicios, preguntas, lágrimas, reconocimiento personal y misión.
¿Qué significa este pasaje?
La resurrección no aparece como una idea inventada para consolarse. Los primeros testigos encuentran un vacío que los desconcierta y necesitan un proceso para comprenderlo. Pedro examina, el discípulo amado cree ante los signos y María atraviesa el duelo sin abandonar el lugar. Jesús resucitado conserva continuidad con el Crucificado, pero su vida ya no puede ser retenida como antes. La escena del nombre es central: María reconoce a Jesús cuando se descubre conocida por él. La Pascua transforma su llanto en envío. No recibe la misión de guardar una experiencia privada, sino de anunciarla a los hermanos. Para la fe cristiana, la resurrección afirma que la muerte y la injusticia no tienen la última palabra y que Jesús vive realmente, no solo en el recuerdo de sus seguidores. Esto no elimina de inmediato las lágrimas ni ofrece respuestas instantáneas; abre una esperanza capaz de atravesarlas. El pasaje también reconoce a una mujer como primera mensajera del Resucitado, una responsabilidad decisiva en el origen del anuncio cristiano.
¿Qué podemos aprender?
- La fe puede comenzar con preguntas y signos que todavía no comprendemos del todo.
- Permanecer junto al dolor permite recibir una llamada que la prisa podría ocultar.
- Jesús transforma una experiencia personal en una misión para la comunidad.
- La resurrección ofrece esperanza sin negar la realidad de las lágrimas.
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