La Biblia en 6 viñetas
Los discípulos de Emaús
Lucas 24, 13-35
Dos discípulos abandonan Jerusalén el mismo día de la resurrección. Caminan hacia Emaús hablando de su esperanza rota cuando un desconocido se une a ellos. Es Jesús, pero no lo reconocen. Él escucha, pregunta y recorre con ellos las Escrituras. Al llegar, aceptan que siga su camino, pero lo invitan a quedarse. En la mesa, al partir el pan, se abren sus ojos. Regresan de inmediato a la comunidad que habían dejado, con una noticia y un corazón nuevo.
Los diálogos son una adaptación editorial; no son citas literales de la Biblia.
Leer texto y descripción de las viñetas
Viñeta 1
Dos discípulos se alejaban hablando de su esperanza rota.
Dos discípulos salen de Jerusalén al atardecer y caminan hacia Emaús con postura abatida.
- Cleofás: Nosotros esperábamos que todo fuera distinto.
Viñeta 2
Jesús se acercó, aunque sus ojos no lo reconocieron.
Jesús resucitado se incorpora al camino con su apariencia constante, pero ellos lo miran como a un viajero desconocido.
- Jesús: ¿De qué venís hablando?
Viñeta 3
Jesús iluminó su historia desde Moisés y los profetas.
Mientras avanzan, Jesús explica las Escrituras con gestos claros y ellos escuchan cada vez más atentos.
- Jesús: El sufrimiento no anuló la promesa.
Viñeta 4
Al llegar, lo invitaron a quedarse.
Ante una casa de Emaús y con el sol muy bajo, Jesús parece continuar y los discípulos le abren la puerta.
- Discípulos: Quédate con nosotros; atardece.
Viñeta 5
Lo reconocieron al partir el pan.
En una mesa sencilla, Jesús toma, bendice y parte el pan; los discípulos lo reconocen bajo una luz cálida.
- Discípulo: ¡Es el Señor!
Viñeta 6
Volvieron a la comunidad para contar lo ocurrido.
Ya de noche, los dos regresan con energía a Jerusalén y entran en la reunión de los discípulos.
- Discípulos: ¡El Señor ha resucitado!
¿Qué ocurre en este pasaje?
El mismo día en que las mujeres encuentran la tumba vacía, dos discípulos viajan desde Jerusalén hacia Emaús, una aldea situada a unos once kilómetros. Conversan sobre todo lo ocurrido. Jesús resucitado se acerca y camina con ellos, pero sus ojos no lo reconocen. Pregunta qué discuten, y ellos se detienen tristes. Cleofás explica lo sucedido con Jesús de Nazaret, profeta poderoso, condenado y crucificado. Confiesa que esperaban que él liberara a Israel. También cuenta que unas mujeres encontraron la tumba vacía y hablaron de una visión de ángeles, pero la incertidumbre permanece. Jesús les muestra que el Mesías debía atravesar el sufrimiento para entrar en su gloria y recorre con ellos las Escrituras, desde Moisés y los profetas, explicando lo referido a él. Al llegar a Emaús, hace ademán de seguir adelante. Los discípulos insisten en que se quede porque atardece. Sentado a la mesa, Jesús toma pan, lo bendice, lo parte y se lo entrega. Entonces lo reconocen, y él desaparece de su vista. Ambos comprenden que su corazón ardía mientras les explicaba las Escrituras. Se levantan inmediatamente y regresan a Jerusalén. Allí encuentran reunidos a los Once y reciben el anuncio de que el Señor ha resucitado. Ellos cuentan lo ocurrido en el camino y cómo lo reconocieron al partir el pan.
¿Qué significa este pasaje?
Jesús acompaña a los discípulos antes de que puedan reconocerlo. No comienza corrigiendo su tristeza desde lejos; se pone a su paso, pregunta y escucha la versión que han construido. Su problema no es falta total de datos: conocen la cruz, la tumba vacía y el testimonio de las mujeres, pero aún no logran integrarlos. Las Escrituras permiten reinterpretar una esperanza que había identificado redención con triunfo inmediato. El gesto de invitar al desconocido a quedarse abre el momento del reconocimiento. La hospitalidad precede a la mesa, y la mesa conduce de nuevo a la misión. La referencia al pan tiene una resonancia eucarística clara para la comunidad cristiana, unida a la explicación de la Palabra. Cuando Jesús desaparece, no los deja vacíos: su presencia ha transformado la dirección del camino. Para la vida cristiana, Emaús enseña a acompañar procesos de desánimo, leer la experiencia a la luz de la Escritura, abrir la casa y volver a la comunidad. Reconocer al Resucitado impulsa a desandar incluso un camino largo para compartir la noticia.
¿Qué podemos aprender?
- Acompañar comienza caminando al ritmo del otro y escuchando su tristeza.
- Los hechos necesitan la luz de la Escritura para convertirse en esperanza comprendida.
- La hospitalidad puede abrir un espacio inesperado de encuentro con Cristo.
- La fe pascual devuelve a la comunidad y transforma la dirección del camino.
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