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domingo 4 de enero de 2026

Lecturas del día 4 de enero de 2026

Aquí tienes el Evangelio, el salmo y las demás lecturas con la mejor fuente disponible para este día.

Domingo segundo después de Navidad·Tiempo de Navidad·blanco·feria
Mostramos primero el contenido litúrgico ya verificado. Las partes que aún no ofrecen suficiente confianza no se publican aquí como texto principal.

Primera lectura

Eclo 24, 1-2. 8-12

Texto verificadoFuente oficial

La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido

Lectura del libro del Eclesiástico.

La sabiduría hace su propia alabanza,

encuentra su honor en Dios

y se gloría en medio de su pueblo.

En la asamblea del Altísimo abre su boca

y se gloría ante el Poderoso.

«El Creador del universo me dio una orden,

el que me había creado estableció mi morada

y me dijo: “Pon tu tienda en Jacob,

y fija tu heredad en Israel”.

Desde el principio, antes de los siglos, me creó,

y nunca jamás dejaré de existir.

Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él,

y así me establecí en Sion.

En la ciudad amada encontré descanso,

y en Jerusalén reside mi poder.

Arraigué en un pueblo glorioso,

en la porción del Señor, en su heredad».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: Jn 1, 14)

Texto verificadoFuente oficial

Antífona

El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

R. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

O bien:

R. Aleluya.

V. Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sion.

Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

V. Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz. R.

V. Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos. R.

LECCIONARIO I (A)

DOMINGO II DESPUÉS DE NAVIDAD [19]

Segunda lectura

Ef 1, 3-6. 15-18

Texto verificadoFuente oficial

Él nos ha destinado por medio de Jesucristo a ser sus hijos

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en Cristo

con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.

Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo

para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.

Él nos ha destinado por medio de Jesucristo,

según el beneplácito de su voluntad,

a ser sus hijos,

para alabanza de la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.

Por eso, habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los

santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones, a fin de que

el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y

revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis

cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los

santos.

Palabra de Dios.

Evangelio

Jn 1, 1-18

(forma larga)

Texto verificadoFuente oficial

El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

+ Comienzo del santo Evangelio según san Juan.

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan:

este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por

medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba;

el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.

Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su

nombre.

LECCIONARIO I (A)

DOMINGO II DESPUÉS DE NAVIDAD [19]

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,

ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria

como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «E ste es de quien dije: el que viene detrás de

mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, l a gracia y la verdad nos han llegado por

medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien

lo ha dado a conocer.