domingo 15 de febrero de 2026
Lecturas del día 15 de febrero de 2026
Aquí tienes el Evangelio, el salmo y las demás lecturas con la mejor fuente disponible para este día.
Primera lectura
Eclo 15, 15-20
A nadie obligó a ser impío
Lectura del libro del Eclesiástico.
Si quieres, guardarás los mandamientos
y permanecerás fiel a su voluntad.
Él te ha puesto delante fuego y agua,
extiende tu mano a lo que quieras.
Ante los hombres está la vida y la muerte,
y a cada uno se le dará lo que prefiera.
Porque grande es la sabiduría del Señor,
fuerte es su poder y lo ve todo.
Sus ojos miran a los que le temen,
y conoce todas las obras del hombre.
A nadie obligó a ser impío,
y a nadie dio permiso para pecar.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (R.: 1b)
Antífona
Dichoso el que camina en la ley del Señor.
R. Dichoso el que camina en la ley del Señor.
V. Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R.
V. Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R.
V. Haz bien a tu siervo: viviré
y cumpliré tus palabras;
ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu ley. R.
V. Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos,
y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu ley
y a guardarla de todo corazón. R.
LECCIONARIO I (A)
DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO [76]
Segunda lectura
1 Cor 2, 6-10
Dios predestinó la sabiduría antes de los siglos para nuestra gloria
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
Hermanos:
Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo
ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una
sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para
nuestra gloria.
Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido, pues, si la hub iesen conocido,
nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.
Sino que, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo
que Dios ha preparado para los que lo aman».
Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Esp íritu lo sondea todo, incluso lo
profundo de Dios.
Palabra de Dios.
Evangelio
Mt 5, 17-37
(forma larga)
Así se dijo a los antiguos; pero yo os digo
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar
plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la
última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñ e así a los
hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no
entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será
procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer a nte el
Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de
que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a
reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino,
no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En v erdad te
digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.
LECCIONARIO I (A)
DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO [76]
Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”.
Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con
ella en su corazón.
Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que
ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un
miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”.
Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce
a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus
juramentos al Señor”.
Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por
la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Re y. Ni
jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro
hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».