domingo 15 de febrero de 2026
s. Onésimo, discípulo de s. Pablo — Santo del día 15 de febrero de 2026
Lectura clara para móvil: Evangelio, salmo y demás lecturas del día, mostrando primero el contenido verificado.
s. Onésimo, discípulo de s. Pablo
Esclavo en Colosas, después de haber robado a su patrón Filemón, discípulo de San Pablo, huyó a Roma. Allí conoció a Pablo, prisionero, que lo convirtió y lo envió de vuelta a Filemón, pidiéndole que lo acogiera no ya como un esclavo sino como un hermano. (cf. Fil 1,16). Onésimo evangelizó el Asia.
Patronazgo: No consta un patronazgo específico ampliamente reconocido. Se propone como ejemplo de fe, oración y vida cristiana.
Fuente: Vatican News
Evangelio del día
Mt 5, 17-37
Así se dijo a los antiguos; pero yo os digo
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar
plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la
última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñ e así a los
hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no
entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será
procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer a nte el
Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de
que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a
reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino,
no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En v erdad te
digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.
DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO [76]
Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”.
Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con
ella en su corazón.
Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que
ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un
miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”.
Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce
a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus
juramentos al Señor”.
Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por
la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Re y. Ni
jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro
hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».