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domingo 27 de diciembre de 2026

Lecturas del día 27 de diciembre de 2026

Aquí tienes el Evangelio, el salmo y las demás lecturas con la mejor fuente disponible para este día.

Sagrada Familia: Jesús, María y José·Tiempo de Navidad·blanco·fiesta
Mostramos primero el contenido litúrgico ya verificado. Las partes que aún no ofrecen suficiente confianza no se publican aquí como texto principal.

Primera lectura

Eclo 3, 2-6. 12-14

Texto verificadoFuente oficial

Quien teme al Señor honrará a sus padres

Lectura del libro del Eclesiástico.

El Señor honra más al padre que a los hijos

y afirma el derecho de la madre sobre ellos.

Quien honra a su padre expía sus pecados,

y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.

Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos

y cuando rece, será escuchado.

Quien respeta a su padre tendrá larga vida,

y quien honra a su madre obedece al Señor.

Hijo, cuida de tu padre en su vejez

y durante su vida no le causes tristeza.

Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él

y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.

Porque la compasión hacia el padre no será olvidada

y te servirá para reparar tus pecados.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 127, 1bc-2. 3. 4-5 (R.: cf. 1bc)

Texto verificadoFuente oficial

Antífona

Dichosos los que temen al Señor

R. Dichosos los que temen al Señor

y siguen sus caminos.

V. Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien. R.

V. Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

LECCIONARIO I (B)

SAGRADA FAMILIA [17]

alrededor de tu mesa. R.

V. Esta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sion,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida. R.

Segunda lectura

Col 3, 12-21

Texto verificadoFuente oficial

La vida de familia en el Señor

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.

Hermanos:

Como elegidos de Dios , santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad,

humildad, mansedumbre, paciencia.

Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro.

El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.

Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo

cuerpo.

Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su ri queza;

enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.

Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias

a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a

vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor. Padres, no

exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimo.

Palabra de Dios.

Evangelio

Lc 2, 22-40

(forma larga)

Texto verificadoFuente oficial

El niño iba creciendo, lleno de sabiduría

+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de

Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la

ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la

oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que

aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido

revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor.

Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado

según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, según tu promesa,

puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos “han visto a tu Salvador”,

a quien has presentado ante todos los pueblos:

“luz para alumbrar a las naciones”

y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo

y dijo a María, su madre:

«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un

signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma —, para que se

pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada

en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y

cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día.

Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los

que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres

volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y

robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

Santo del día

San Juan Apóstol y Evangelista

fiesta

Biografía verificadaFuente eclesial fiable

Juan, el discípulo amado, fue el único apóstol presente al pie de la Cruz. A él confió Jesús a su Madre. Autor del cuarto Evangelio, las tres cartas y el Apocalipsis, murió anciano en Éfeso, siendo el único de los Doce que no fue martirizado. Su mensaje central, repetido hasta el final de su vida, era siempre el mismo: 'Amaos los unos a los otros'.

Fuente: Vatican News