domingo 27 de diciembre de 2026
San Juan Apóstol y Evangelista — Santo del día 27 de diciembre de 2026
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San Juan Apóstol y Evangelista
Juan, el discípulo amado, fue el único apóstol presente al pie de la Cruz. A él confió Jesús a su Madre. Autor del cuarto Evangelio, las tres cartas y el Apocalipsis, murió anciano en Éfeso, siendo el único de los Doce que no fue martirizado. Su mensaje central, repetido hasta el final de su vida, era siempre el mismo: 'Amaos los unos a los otros'.
Fuente: Vatican News
Evangelio del día
Lc 2, 22-40
El niño iba creciendo, lleno de sabiduría
+ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de
Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la
ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la
oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que
aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido
revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor.
Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado
según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos “han visto a tu Salvador”,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
“luz para alumbrar a las naciones”
y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo
y dijo a María, su madre:
«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un
signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma —, para que se
pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada
en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y
cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día.
Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los
que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres
volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y
robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.