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La Biblia en 6 viñetas

La parábola de la oveja perdida

Lucas 15, 1-7

Algunos critican a Jesús porque recibe a pecadores y come con ellos. Él responde imaginando a un pastor que cuenta su rebaño y descubre una ausencia. La oveja perdida no se convierte en una pérdida asumible: el pastor sale a buscarla hasta encontrarla, la carga con alegría y convoca a sus amigos. La parábola explica por qué Jesús se acerca a quienes están lejos y cómo es la alegría de Dios ante una persona que vuelve.

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Los diálogos son una adaptación editorial; no son citas literales de la Biblia.

Leer texto y descripción de las viñetas
  1. Viñeta 1

    Criticaban a Jesús por recibir a quienes tenían mala fama.

    Jesús come y conversa con personas diversas mientras algunos críticos murmuran a cierta distancia.

    • Crítico: Se sienta con pecadores.
    • Jesús: Imaginad un pastor...
  2. Viñeta 2

    El pastor descubrió que faltaba una oveja.

    Un pastor cuenta cuidadosamente un rebaño reunido al atardecer y se detiene al notar un hueco.

    • Pastor: Noventa y ocho, noventa y nueve... falta una.
  3. Viñeta 3

    Salió a buscarla hasta encontrarla.

    Tras dejar el rebaño agrupado en un lugar seguro, el pastor recorre senderos entre rocas llamando a la perdida.

    • Pastor: ¡Te estoy buscando!
  4. Viñeta 4

    La encontró en peligro y se acercó.

    La oveja aparece atrapada entre matorrales en una ladera; el pastor se arrodilla y la libera con cuidado.

    • Pastor: Ya estoy aquí.
  5. Viñeta 5

    La cargó sobre sus hombros con alegría.

    El pastor regresa contento con la oveja sobre los hombros hacia el rebaño que espera.

    • Pastor: Volvemos a casa.
  6. Viñeta 6

    El regreso se convirtió en alegría compartida.

    Amigos y vecinos se reúnen junto al rebaño completo mientras el pastor presenta a la oveja recuperada.

    • Pastor: Alegraos conmigo: la he encontrado.

¿Qué ocurre en este pasaje?

Publicanos y pecadores se acercan a Jesús para escucharlo. Algunos fariseos y escribas murmuran porque los recibe y comparte la mesa con ellos. Jesús cuenta entonces una parábola. Un hombre posee cien ovejas y descubre que una se ha perdido. Deja las noventa y nueve en el campo, entendidas como un rebaño reunido y seguro, y sale en busca de la que falta. No se limita a esperar que encuentre sola el camino ni decide que una pérdida entre cien sea aceptable. Busca hasta encontrarla. Cuando la localiza, no la golpea ni la arrastra; la coloca contento sobre sus hombros y regresa a casa. Allí reúne a amigos y vecinos y los invita a alegrarse con él porque ha recuperado su oveja. Jesús aplica la imagen a la conversión: habrá más alegría en el cielo por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión. La comparación responde directamente a la crítica inicial. La cercanía de Jesús a quienes cargan mala fama no es indiferencia ante el mal; es la búsqueda activa que hace posible el regreso. El relato tampoco desprecia al resto del rebaño. Su estabilidad permite que la búsqueda se centre por un momento en quien corre mayor peligro, y su destino final es compartir la alegría del pastor.

¿Qué significa este pasaje?

La parábola revela un amor que conoce la diferencia entre noventa y nueve y cien. Dios no considera descartable a una persona porque la mayoría permanezca segura. La búsqueda expresa iniciativa: antes de que la oveja pueda explicar cómo se perdió, el pastor ya está recorriendo el terreno. Esto ilumina la conducta de Jesús con pecadores y excluidos. Se acerca para rescatar y restaurar, no para confirmar que perderse carece de importancia. La alegría final es también una prueba para la comunidad. Amigos y vecinos son invitados a celebrar el regreso, igual que los críticos de Jesús deben decidir si comparten la alegría de Dios o prefieren conservar la distancia. En la vida cristiana, cuidar a la persona que falta puede requerir atención específica sin abandonar a las demás. También exige evitar dos errores: controlar de modo asfixiante o esperar pasivamente. Buscar significa escuchar, llamar, recorrer y cargar cuando alguien no puede volver solo. La imagen de los hombros muestra ternura y esfuerzo. Quien es encontrado no se convierte en trofeo, sino en motivo de comunión recuperada.

¿Qué podemos aprender?

  • Cada persona conserva un valor que ninguna estadística puede borrar.
  • Buscar a quien se pierde requiere iniciativa, paciencia y esfuerzo concreto.
  • La corrección cristiana tiene como meta recuperar, no humillar.
  • La comunidad madura cuando sabe celebrar sinceramente el regreso de otro.

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